DAR DE MAMAR ES NATURAL Y TAMBIÉN UN DERECHO

Un grupo de madres de San Isidro, Argentina, ha organizado una jornada de amamantamiento comunal para pronunciarse contra el estigma de alimentar a su bebé en lugares públicos.
La convocatoria tiene más de 2.500 personas que confirmaron su asistencia. Las mujeres que participarán en el ‘pique-tetazo’, como también se le conoce, y todas las personas que respaldan la causa, se reunirán el 23 de julio en el Mástil de San Isidro. Apoyando a la joven mamá de 22 años y a su bebé de meses vida que sufrieron un episodio de violencia institucional insólito en San Isidro. “Salgo del Banco Nación y me siento en el mástil para darle de comer a Dante. Veo a varios policías mirándome y cuando vuelvo a levantar la vista, venían dos de ellas. Se me vienen al humo y una me pide el documento mío y el del bebé. La otra me dice que estaba prohibido amamantar en lugares públicos. Le pregunté si me estaba cargando y cuál era esa ley y una me agarró del brazo para que me levantara y me fuera. Me tuve que ir con el gordo llorando”, contó indignada Constanza Santos, vecina del distrito.

Cuando los policías la rodearon, gente que pasaba por la plazoleta del mástil, en el cruce de 9 de julio, Belgrano y Acassuso, en pleno centro comercial de San Isidro, se acercó al lugar y una chica comenzó a filmar con su celular. En medio del revuelo, la madre del bebé se alejó y no supo si el video circuló, pero decidió contar su historia en su cuenta de Facebook. De inmediato, su testimonio comenzó a replicarse. Hasta recibió la propuesta de un grupo de mujeres de la zona para ir a amamantar todas juntas al mástil, en repudio al accionar de la Policía Local. Y su madre dio aviso al Municipio de Gustavo Posse, que prometió investigar el hecho.

“Le dije ‘no sé si me estás cargando pero no tengo conocimiento de que haya una ley que lo prohíba, mi hijo tiene hambre y necesita comer y no estoy para pagar un lugar donde poder darle, no tengo por qué presentarte nuestra documentación porque no estoy haciendo nada malo’”, relató Constanza, quien trabajaba en la cocina de una pizzería pero perdió el empleo cuando no le extendieron la licencia por maternidad. Y agregó, en diálogo con El Argentino ZN: “Ellas seguían prepotentes. Yo seguía intentando darle de comer. La gente se empezó a acercar. La más joven me agarra del brazo y me dice ‘te vas a tener que retirar o es resistencia a la autoridad’. Fue todo re violento de entrada. ‘Vas a tener que acompañarnos a la Primera’. Le dije ‘yo me voy, pero esto no lo escuché en mi vida’”.

Ante la insistencia de las dos mujeres policías, la joven acudió a los oficiales que observaban la escena a pocos metros. “Ellos miraban atentos y después se reían, había como seis, siempre están parados ahí. Cuando les fui a pedir los nombres me decían que no. Yo estaba con el bebé llorando, re nervioso, porque le corté la teta y se puso peor. Si decía algo por ahí me llevaban, así que me fui”, contó.

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